Tercer libro

 


Libro Objeto


EXPRESSO



 

                                                     Mariquita Saliva (seudónimo)




Vincent:        

         Hoy no he tomado, todavía, tanto mate, y la angustia no se apoderó de mi pobre vida.

          Te aviso, esto no es un diario. Te escribo las cosas sobre mí que no las diría a nadie, y si no las escribo voy a morir atascada de podredumbre.

          En la sociedad en la que me niego a vivir, y sin embargo vivo, todo sigue en aumento: la decadencia tiene el primer puesto. Esto no es nuevo, en las antiguas sociedades todo era igual.

          Ha cambiado la escenografía. Y los actores han sido relevados por la obviedad de la muerte.

          Qué puedo agregar de nuevo que ya no lo sepas, salvo lo que se siente bajo tierra, sin sangre y agusanado.

           No me esperes.

                                     

                                         Mariquita

 

Sábado/09.

 






15/ miércoles/09

 

Antonin:

         Todo es un desquicio, como la fecha. ¡Hasta cuando! La carnicería humana no tiene fin; el circo nunca acaba su función.

         Ya no alcanza la letra, la voz, para que sea escuchada. ¿Es que debe ser escuchada? No hay salvadores. Tampoco salvados. Vamos errantes, errando y acertando de a ratos, el camino o la huella.

         No quiero ser caníbal, y me encontraste con un muslo humano entre los dientes.

         ¿Cuándo se acaba esta tortura de vivir?

         ¿Cuándo viene el justiciero que en mí busca?

         Que se apure a quitarme el aire, yo soy incapaz de hacerlo, pero no deshacerlo.

          Los mediocres como yo, deben desaparecer de raíz, de la historia, de las luces excelsas, transparentes; cumbres intelectuales, inalcanzables para mí. Tampoco quiero alcanzar a nadie. Me quedo en mi pozo de mierda. Nací allí, ¿dónde podría pretender estar?

        Soy una bacteria, al lado de Juana, y ni eso, mucho menos. 

Tuve la fuerza de Sor, pero me dieron tantos golpes en las raíces, que me fui secando. Mis pecados han sido mis raíces mustias, comunes, colmadas de nada “espectacular”, que deslumbre a esta época, hueca y caníval.

        Por lo tanto, eso es lo que merece una impostora-y no te olvides de los conectores y lo formal- vivir en el pozo ciego toda su muerte y si es posible, toda su vida.

        Antonin, no te olvides del alplax, te ayuda a mantener la paz interior que te saca la saciedad.

        No me esperes.

                                    Yo (Mariquita)

 

P/D: la palabra caníbal se escribe con la v-b que quiero; si esto se parece a un carnaval. ¿Has visto mi mediocridad?

 

 


Antonin:

         No sé qué, y qué decirte, pero lo que hay dentro es un monstruo que me roe la carne y el cerebro. Mañana será el “famoso” fantoche día de la mujer, como todo lo que sucede en este circo. Debí haberme quedado enterrada en la tierra –las tantas veces que me caí- al menos, me evitaría sentir que la muerte me huele el aliento a diario.

         La tinta no alcanza para verme en ella y catarsiar mi hombría de mierda - al fin y al cabo, yo no soy hombre-.

          La baba y la lengua de otros “hermosos”, “superdotados”, en los mil y un saberse; los “guiteros”; los que hablan con propiedad-seguramente también deben tenerla, heredada o ajena-; las princesas de la clase media o median para donde sea; los “defensores” multiplurales, que no defienden sino sus estómagos opíparos y su “casita”-que si no la tuviste empieza a crecer de cucha a modesta, sin ofender a las Modestas- y luego, viene luego, un campo de verdes espinas y dulces colores, y ya; no recuerdo a quien quería en un comienzo remoto ¿defender/me o salvarme/lo?

          Y no cabrían los libros del mundo para escribir sobre ellos. Me miran en mí sus vidas y yo me confundo porque somos iguales. No quiero ser. Ser eso, que se aglutina en un cuerpo homínido y lo soy; peor.

           Acércame un arma a la boca de la cabeza y quítame, lo que dicen es vida.  Para mí es locura.

           

Si pudieras venir a verme así te cuento algo sobre las plantas y semillas que planto y planto y no se terminan las semillas de mis ojos.

 

            Te espero.

    

                                   Mariquita

                                               09

 

 

 



Antonin:

         Se encapotó mi ser otra vez. Las cenizas me cubren poco a poco mi ralo verdor; las opacas flores. ¿Qué rayo se está formando que nunca llega a quebrarme en dos? Yo y yo, ya no podemos más de andar haciendo que vivimos.

         La justicia me empacha de sus gusanos vomitivos que me dan a cucharadas en la escuela y en las urnas-funestas- y en el altar, o donde me esconda.

         Su objetivo es simple y llano: que muera en el silencio de los culpables, junto con mi sangre, la antigua y nueva familia.

         Esta cadena de genomas que no me suelta y no me suelto. ¿Se obstina en condenarme por mi clase, señor juez? Mi verdad me condena al foso del olvido.

 

         No tardes, llamame pronto.

                             Mariquita

 

domingo/09

 




Antonin:

         Yo espero que estés bien y que me sigas castigando con tus feroces, pero no menores críticas.

          Siento, - que se me fue la idea de o sobre (escribí con propiedad, si no me dirás)- la necesidad imperiosa de mí o de todos, a lastimarse todo el puto tiempo. Debo lamerme la concha y verificar como una perra, que soy yo, pero los gusanos, como yo, no tienen concha. De la crisálida no quedó nada, pues me la comí.

          Esta dialéctica intelectualística me mata. ¡¿Viste?!, perdí la propiedad otra vez. Vos me entendés; lo que me aflora y no me da respiro: el intelectualismo pedorro, anquilosado, xenófobo, mierdero, al que no me interesa prestar ni mi apéndice.

          De que servirá tanto saber, si lo que se precisa saber, no lo saben. No lo sé.

          Déjame sola, no vengas.

 

                                     

                                           Mariquita

                                        marzo 2009

 




Antonin:

              El calor es aún agobiante en otoño, será una cuestión de acostumbrarse a vivir en el infierno. Aunque, no sé cómo es el infierno, ya que nadie -absolutamente nadie, y que me lo discutan- ha estado allí.

              Igualmente, el calor importa poco, comparado con el ser humano, su vida, su ¿conciencia? su ¿ética? Y su… Es difícil hablar de ser humano y no pensar en que yo soy otro. Es fácil hablar de él, y creer, que yo soy un camello –que estoy mirando-.

              Yo, no soy nada fácil –no encontré en mi cerebro otro sinónimo- más bien digamos, que comparto el 90% de humanidad con los demás humanoides.

               Reflexiono – cuando puedo- que no hay nada, ni lugar donde echarse a…, ¿No sé, adónde se quiere ir en busca, de la tan buscada felicidad?

                Mañana vení a tomar mate. Traé yerba, mate, ¡¿por favor?!

                            

                                         Mariquita

                                           Marzo



 

 Antonin:

             Me acosté y me levanté sin poder dormir. Mi vecina tenía encendida la llama de la caja-mal llamada “boba”-maldita. Las lenguas que se mueven a velocidades consumistas y gritos de los buenos feriantes. Los dineros en balanzas se cuecen sin pudor.

             ¡Ah! ¡Maldita sea la caja que me centrifugó y configuró el cerebro!

             No quiero que vengas, tengo temor por la yerba. A ver si leen mis líneas los sicarios narcos; andá a saber de qué intendente o gobernador o ¿por qué no presidente?  Ya nada es como imaginamos en la niñez inocente de mis años-no hablo de los niños actuales-, dulces.

            Si venís traé silencio. No comprés el diario, trae demasiado, excesivo, chismerío consumista.

                         

                              Yo, la de siempre

 

 23 09          

 


 

Antonin:

              Espero que no hayas salido. Encontré un diario viejo. Lo leí y me quedé ¡azorada!: la presi de USA, se compra la ropa en una tienda de clase media. ¿Será verdad que usa vestidos baratos? Habría que ver si esos vestidos son baratos.

              Si yo fuera yankee, le diría que compre ropa usada como hago yo. Al menos así, yo sentiría que no me miente. Bueno, y que la use, no que la dé y se ponga otra.

             ¿Por qué habrá gente rastrera tratando de ponerte celadas? Esa palabra estuvo buena. Darío iba al mata burro y con ellas hacía poemas. Yo fui a mi memoria. Cada uno toma el camino que quiere y va para donde se le ocurre que hay algo y lo busca y si lo encuentra-y si lo encuentra es un marciano-.

              Por la hora, ya no vengas.

              Me voy

                                 Mariquita

                                                            3 09

P/D: ¡ojo! Los pobres no compran ropa usada, la venden



 Antonin:

              La inercia en toda su magnitud, si la tiene, ha penetrado en las casas de mi país- o debo decir del mundo- y se ha hecho un miembro inmortal de cada familia.

              La gloria ya no es de los héroes. La gloria, es de la consumición; a la Gloria no la persigue nadie.

              La memoria de los héroes perdió importancia para el presente.

              El pasado y presente no se tratan. A nadie joven, hoy, le interesa el joven de ayer.

              Tiempos inciertos, presente insoslayable. Pretérito de olvido, enterrado en el fondo de las casas.

              ¿Siempre los tiempos fueron oscuros, presentes tenebrosos? ¿Cómo será el futuro? ¿Imperfecto?

              Gritá conmigo: ¡¿Libres para siempre?!   ¿Qué es la libertad? Un tiempo verbal.

 

Mañana de marzo

 

                                           Mariquita

 



Vincent:

             Decíle a Franz y a José, que siento que el esfuerzo me está tapando con terrones nada dulces.

             ¿Nunca te preguntaste, por qué haremos algo de lo que no queremos? ¿Por qué nos costará ir en contra de nosotros mismos?

              Me niego a ser una máquina, tipo heladera: está todo el día (24 hs) trabajando, pero descansa tres minutos. Me dirás. Ves, yo soy una heladera. No quiero SER lo, sin embargo, lo hago.              

Sé que va en mi contra, y lo peor, en contra de mi pensamiento -que se derrite como el hielo del congelador-.

             ¿Qué hacer? Gran y puto dilema. Ahora mismo, debo correr a trabajar y no escribir dos letras más.

             ¡Esto es atroz! Yo soy atroz. Mi vida es atroz. La vida técnica o tecnológica, nos y me aplastó.

            Quedate donde estás.

 

                                    Mariquita

 

Miércoles 09

 




 Vincent:

             Se terminó mi opresión, al menos por un tiempo. ¿Cómo puede ser posible, que el saber me asfixiada de querer salir adelante y con conocimiento?

              Sor, sor, no quiero ser sorda al saber. Él me tiene sin aliento, a mí, una pobre vieja, pobre.

              Ezequiel, que tu dios no me castigue por ser mujer. Dile que piense un su madre. No más hierro.

              La falacia me ha trastornado el poco cerebro que, heredé de la sociedad europea, ¡siempre tan brillante y armoniosa!

             Me sacuden las tripas sus gustos y donaires de madame aputada. Cuándo se caerán las máscaras de carne disecadas en el gusto-canon.

             Nada es todo. Todos somos todo.

             Vení y no traigas el diario. Odio las noticias.

 

                                                  Mariquita

 

Dom/3

 

 


 Antonin:

              Entre li po y lao tse, nada sé. Cuánta efímera verdad nos rodea. Cuánta payasada; sobreactuada vida de mí y de los otros. Éstos no son todos, sólo los que quieren sobresalir de sus agujeros. Si son negros o brillantes no me importa, siguen siendo agujeros.

              Qué inextricable es mi vida dentro de la vida. Siempre sucumbiendo al ritmo de la cumbia. Subiendo al fondo de la tierra a tomar la temperatura.

               No sería mejor que explotara todo mañana, a que se siga postergando.

               Las lenguas me saturan día y día y noche, mis cavidades cerebrales buscando ¿qué? Yo testifico que no hay nada. No interroguen mis pupilas.

               Stop.

 

 

              Se me va el colectivo.

                                  Chau

                   Y no insistas en venir.

 

                                      Mariquita



 Mariquita:

             Temo por el “futuro”. Mi futuro ya termina, ¿no entendés? Los brotes están mustios, macilentos en sus entrañas. Quisiera la energía martiana, la voz de Zeus, la “paz” de Juana.

              Todo se vuelve más sombrío, en las urbes nuevas y ni hablar, de las viejas. No quiero que me taladren el “cerebrito” con moralejas, ni caras, ni malas. ¡Quiero la libertad!

             Aunque todos la deseamos, nos vamos por callejones indeseables buscando flatulencias en todo lo que los sentidos nos despiertan.

             Ya no alcanzan las muecas; es preciso que sangren mis manos y mi boca. Y aun así, tampoco bastará. No puedo saber qué llenará el vaso del pueblo. Son preguntas enterradas y sin valor para el hombre.

            

              Mejor andá al velorio de tu “padre”. 

 

                              yo             

                                         09

 09




 

Antonin:

              No pude escribirte antes porque no encontraba la lapicera, luego no encontraba la cartuchera donde estaba -supuestamente- la mismísima birome. Al fin me senté y acá estoy: sentada y escribiéndote.

              En derrepente, me di cuenta que sin saberlo Macedonio era yo. Me vime en él. Jamás lo vi, aunque al leerlo me acerco. Igualmente yo, soy una bacteria a su lado- en cuanto a tamaño-; soy una mueca escribiendo.

              Le envidio a este gran señor, su suerte de encontrarse descansando, sin tener que pensar en ir a ningún lado. Me muero de ganas a acostarme a morir.

             Los minutos de fama agotan, más aún, cuando la señora ni siquiera ha fijado su delicada mirada en una.

             Señora, prefiero un título que no me deja dormir: soy mediocre; nadie me lo ha de sacar; nadie me lo ha de discutir.

 

              Andá a cenar con Borges.

 

                              Mariquita

                                         09 





Antonin

 

Menos mal que he desistido de cambiar el mundo. Viste, nada sirve. Al fin y al cabo, todo sigue igual, a siempre. El nudo que los hombres nos atamos al cuello para fastidiarnos, nomás, entre nosotros, me está matando. Y lo que es mejor, me agrada, así, de una puta vez se acaba la vida de mierda que vivo y que llevo en cuatro patas.

             Porque no quiero más sufrir por nada. Yo hubiera querido morir por algo y aquí no hay nada, nada. Me muero porque debo morir y ya. Y que cada cual muera por lo que quiera.

             Vos morí por amor, al menos.

 

                                                Yo

                                        Una noche



 Vincent:

 

               No quiero correr para ir a verte, por ir a trabajar, por comer. Esta demanda desenfrenada de hacer cosas y en tiempo récord para seguir corriendo en la roldana. A esto, todavía no pude descubrir qué carajo es el tiempo. Acaso una sensación, una ficción con argumentos, un letargo o sueño. Tal vez una mezcla de todos.

              Lo peor, es que todos los humanos dependemos de él, cual si fuera el aire. El hacer va imbricado de manera tal con tiempo, que no se concibe uno sin el otro. Mientras más hago, más tiempo necesito para hacer tiempo.

              Quiero dormirme como un charro al sol; como un perro -que soy- día y noche, sin producir  nada.

 

              Vos, seguí corriendo, que el tiempo se ríe de vos, decíle a tu amiga tontona.

  

 

                            Yo, una tontona

             04/09

 

 

 

Vincent:

             que tarde oscura, la de esta tarde. El humano en toda su dimensión posible me colma, ampliamente, de mis verrugas puercas. No sé si quiero, entender, lo que entiendo. Es una emboscada con aviso y detalle.

             No he de hacer más que dejar de hacer. Pos, pal caso, pelear o resistir, da igual. El cerebro escucha mis quejas a diario, boquiabierto, en ocasiones se enoja y no me perdona un maldito dolor. No puedo saber, si lo que sé, es sentirme conciente de ser mediocre o si el que se me señale como tal, me contiene.

              Me gusta estar entre mediocres, mentirosos, vendepatrias, y no patrioteros; vagos,   andrajosos de espíritu, y esa gentuza.

              ¿Por tu nombre, vos no serás uno de los que me señala sin yo verlo?

              Por qué esta existencia es tan abominable, execrable y lastimera, que no da pa´ vivirla.

              Prefiero no verte por unos días.

 

                              Yo, la mediocre, je



 Antonin:

              Me podrías decir porqué ese perro abandonado va mordiendo las caricias falsas. La tibieza no alcanza para dar algo más que calor.

               Cuando era joven quería enseñar a los adultos, se reía de sus errores, se cagaba en sus palabras. Ayer, nomás, lo vi al perro llorar por su pecado de juventud rebelde. He de pagar en vida mi sabiduría de cloacas y pozos negros, dijo el cachorro viejo.

                Será abandonado una y mil veces, perro callejero, lamento-con aullidos- decírmelo.

                 Hoy se encontró con otros perros, abandonados. Una herida en el cogote, una pata cortada, un ojo casi perdió-eso le impidió llorar-; perro idiota, dijo un perro a otro.

                 No vengas hoy, ni mañana. Estoy cuidando a un perro.

 

                              Yo

                                  Guauuuuu

 

09





 

Vincent:

              Cómo no ibas a suicidarte, si ya estabas saturado de la mierda que hay en este planeta humano, que de humano tiene tan poco, o tan mucho.

               La bestialidad me va consumiendo. La animalidad me va destrozando en trozos mi carnoso corazón.

               Si yo tuviera el pulso para gatillarme. Si hubiera una fórmula de muerte te la pediría, para esta noche fría. No es tan fría, como helada, tan oscura como negra.

              Estoy de duelo: me he quedado sola. Todos se han ido. Nadie ha sido tan fiel como decía, ni tan bueno, ni tan. Sus palabras se han muerto. Me esperan. Esperame, Vincent, a ver si encuentro valor en mis flacas venas y más rato estoy con vos.

              ¡A ver, un asesino se busca!

 

                         Requiem eternae    M. yo




 Antonin:

              ¿Viste la carne joven? ¿Viste cómo

rasgan las tiras de mi carne vieja? Siempre vi al león que se secaba en la senectud de su vida y ¡mírame! ¿Cómo vine a caer tan bajo, yo, que me creía inmortal? ¿Alguien podrá, intentará explicarme las arrugas, la flacidez, el deterioro, mental y físico? Ya no puedo correr. Que me alcance la jauría, la manada de jóvenes y me destruya, como una ley animal que se debe cumplir, le duela a quien le duela.

                ¡Mírame, mírate, hermano! Ya no somos más que un repulsivo cuerpo que deja olores nauseabundos.

                ¡Pero quiero seguir Antonin! Decíme por qué mi instinto atenta contra mí. De uno u otro modo he de morir putrefacta.

                Mis ojos miran siempre igual, pero no quiero ver mi pasado.

 

 

                                Yoooooo  M.

 

 

04 09

 






Antonin:

              Encontré a Roberto que iba en una caravana con Espartaco, no sé si camino a Roma o Lanús; yo iba en colectivo hacia la feria del San Miguel. Me hizo seña de que me metiera, yo no sabía cómo hacer para bajarme. Después de media hora llegue al San Miguel y ni rastro de la marcha.

              Cuando empecé a dar vuelta por los puestos, vi a Roberto con su juguete que parecía rabioso entre sus manos.

               La feria es el único lugar donde se diferencian el hombre y la mercadería. Por eso voy.

              Mis afirmaciones no son tesis. Si afirmo puedo negar reafirmando. Todo no es lo que parece.

               ¡Tené cuidado! Que no te pasen.

 

                Volveré.                                                       

 

 

                                                              yo

19 d 

 

 19                                                            19d






  

 

¡Antonin!

 

                 ¡Estoy aterrada! ¡Qué será de nuestra vida! Hay una “pandemia” de discursos que pone en jaque mi cerebro. ¡Estoy al borde de colapsar!

                 Ya no hay antivirus que soporte tanto bombardeo. Creo, que ni yendo a una isla lograría zafar de este flagelo.  ¿Será una solución escanear las ondas sonoras y descartar lo que se aproxima en ellas? ¿Deberé infligirme una sordera y en extremo, una ceguera? ¿Qué haré con mi lengua si no tengo con quien hablar?; ¿me cortaré la mano - que como loca desbocada habla-, e incluso el brazo?

                 Mientras busco, pienso una solución, te escribo, como única salida.

                 Para comunicarte usá máscara; tené cuidado que no se te haga costumbre porque luego, ya no te reconocés.

 

                       Yo, Mariquita 

Viernes

 

P/D: mi sexualidad, ahora es un problema biogenético. Y yo que creía que había sido mi libertad, la que me llevó por zanjas y pasillos oscuros, pero al fin fui libre ¿de qué?

       Es una lástima que no encuentren en el adn la felicidad, yo pagaría por ella.

       La fugacidad de la voz es feroz. El mate de la mañana me pega de un modo insospechado. ¿Es la salida fatal de una clase?

Toda una familia generacional de materos que toman y beben mate y vino.

Te dejo, antes de tirarme al mar.

          No vengas a salvarme, maldigo a los putos salvadores, puercos de gripe.

 

 

09







 Antonin

                         No encontré palabra alguna que diga, que explique algo.

                                                                                       . .

                                                                                       . .

                                                                                       . .

                                                                                       . .

                                                                               Yo

P/D: inventá palabras

 






Antonin: 

             Tomando mate, al pie del brasero-me lo imagino- te escribo. Ojalá que el cartero no se congele como yo. Dejaría de escribirte si me enterara que él, pobre, pasa demasiado frío.

             Estoy ocupada pensando en qué nombre le tiraría al señor, virrey de la provincia, para la alcaidía que va a hacer dentro de un tiempo. Te aseguro que no se me ocurre nada. Son tantas las contradicciones políticas, éticas y, y,y….que me anudan las neuronas. Vos andá pensando, así me tirás una idea.

            Con respecto a la NADA . Escuché algo de la, llamémosle “ filosofía”, que dudo que los hindúes llamen a su vida de ese modo. Mi punto de vista- que no es más que un bacilo- se aproxima a su concepción. ¿Serán los genomas? Lo que me interesa es que encontré el ánfora donde beber cada tanto.

             Vos bebé de donde quieras.

             Vení así nos tomamos un tinto.

 

                                                            1º temp





Vincent:

            Hoy me di una vuelta por Media Luna. Y eso que no había tomado vino. El que no vino fue el viento anunciado.

             Menos mal que tengo la literatura.

              Leo para no enloquecer. No creo que nos salvemos de la peste loca; está metiéndose en todas las entrañas humanas.

              Me consuelo, pensando que en cualquier momento paso a mejor vida. Si la muerte no es mejor que esto, me muero.

              Cuando puedas, vení a mi rancho, así nos tomamos unos mates, un vino, unos brebajes para filosofar un rato.

               No vengas con ilusiones de arreglar nada. Si las traés, quedáte afuera.

 

                                   Yo, Mariquita G




 Antonin:

          Percibo, permanentemente, que no alcanzan las palabras, una detrás de las otras, para nada. Mi cerebro se está descalibrando por los ataques de discurseros que infieren y profieren dardos lingüísticos al azar.

 

Yo, víctima del “estado” crático o no, harta de sus suelas y violaciones. ¿Tanta es la ceguera? ¿Para qué tanta codicia neuronal?

 

 

           ¿Te podrás comunicar con otra galaxia? ¡No con Zerpa y la u e sei! Mejor no. A ver si son peores que nosotros.

         

                         Chau. Me ahorro palabras. Si pudiera ladrar. O mugir. Muuuuuuuuuuuuuuuu

 

                      Yyyyyyyyyyyyyyooooooooooo M.

 

                      

                   


Antonin y Vincent:

 

                              Les mando todas las cartas juntas. Siempre me olvido de mandarlas y como Uds, tampoco me contestan, de algún modo, debo castigarlos.

                              Aprovechen los avisos clasificados gratis, y aunque sea, escríbanme algo. Sáquenles el jugo a los payasos de turno, y después en el cuarto oscuro, les hacen un corte de manga. No van a aprender, ni uno, ni los miles que se arrastran naciendo todas las noches.

                            Uds, no se contagien, ¡porque está muy próximo! ¡Piensen! Si todo se los voy a tener que dar servido en un plato, estamos sonados. Acuérdense, no se les olvide. No soy intelectual. Soy una aprovechadora de la oportunidad. Piensen, qué son ustedes.

                            ¡Y, quemen estos papeles!

 

 

                                                   

                                                         M.S.

                                                              jueves

 

 

 

   




 



 

Mariquita Saliva

    Expresso / Mariquita Saliva ; ilustrado por Edgar Banegas. - 1a ed. - Chubut : el autor, 2010.

    28 p. ; 14x21 cm.

 

    ISBN 978-987-05-9299-0         

 

    1. Literatura Argentina. I. Banegas, Edgar, Luis.

    CDD A860

Fecha de Catalogación 6/9/2010


1 comentario:

  1. Deliré cuando lo leí por primera vez...y más aún cuando lo iba imprimiendo...

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