jueves, 27 de agosto de 2026

Expresso

 

                     



                                                               LIBRO OBJETO



El formato de un libro puede ser convencional, "libro objeto", digital y/o virtual: se puede leer u oír, en audio libro o en rondas de lecturas. Es decir, que pueden aparecer tantos formatos como escritores y lectores. 

Expresso es un "libro objeto", porque su formato permite que el lector lo manipule como desee. En este caso, sin seguir un orden. Son textos escritos a modo de epístolas, independientes unos de otros, escritos en hojas sueltas. Al escribir estas cartas no supe que ya había una denominación. 

Mi intención fue jugar con el lector, salirme de los convencionalismos. Le proponía, al lector, extraer del sobre una carta al azar. Cada una de ellas tiene una fuente diferente, así como temas y receptores. Cuando lo escribí no imaginé lo que estaba haciendo, solo lo hice. Con los años, me enteré en un taller, que a lo que había escrito se le llamaba libro objeto.

Algunos artistas plásticos utilizan este formato, dándole mayor preeminencia a la imagen, dibujos, artes visuales, etc.

Te invito, lector, a que reflexiones sobre la lectura, escritura y re escritura.

jueves, 20 de agosto de 2026

AMARELO

                                                          



                                                         





                                                                          AMARELO

 



                                                                                                                                
                                                                                                                                


 Este pequeño poemario lo escribí pensando en las mujeres que trabajan de domésticas, por eso su dedicatoria:


                                                                                            Dedicado a las Mujeres, que Trabajan en casas Ajenas


Yo trabajé varios años de empleada doméstica. Nunca había pensado en escribir literatura. Pero haber comenzado a estudiar, primero la secundaria nocturna -la segunda vez la terminé-; y en segundo lugar, no quedarme con ese paso, sino pretender algo más. A los 40 años y con una formación "inferior" a lo esperado, para desear una carrera universitaria, nada más y nada menos que letras, debía aspirar o tener la intención de "aprender" a ser estudiante de letras. 

Pero no podía dejar atrás mi vida de limpiadora, por eso debía llevar la poesía a mi trabajo, a los lugares que frecuentaba: aulas, casas, muelles, lagunas, bibliotecas: donde leía y miraba libros de pintores, etc. Allí conocí a Vincent Van Gogh, su biografía, sus pinturas, entre otros artistas de diferentes épocas. Un espacio del que me hice muy afamada fueron las calles de Puerto Madryn: de piedras, de arena, de greda, de asfalto que recorrí, y recorro, no como en mi juventud.

La escritura fue un desafío que me impuse. Si quería quedarme y obtener el título universitario debía hacer mucho esfuerzo. Se supone que quien decide estudiar una carrera como letras debe saber leer, comprender, y escribir correctamente. Por ello, todo fue un reto tras otro. Comprobé desde mi experiencia diaria, que no bastaba "desear" ser lo inalcanzable. 

La escritura se transformó en un un reto constante. Sin embargo, sorteaba surfeando olas que desconocía: la academia, los círculos de escritores con los encuentro de escritores: un mundo ajeno, lejano, desconocido, inentendible. Así es que creí que debía comenzar a hacer malabares con el lenguaje. Quise demostrar que tenía habilidades, pero con el tiempo veo que fui una simuladora y en este "librito" se pueden observar esos deseos de pertenecer a un mundo ajeno. 

Había leído a los dadaístas e imaginé que el arte me permitía hacer lo que quisiera con el lenguaje. La observación de pinturas de Van Gogh, el rompimiento del lenguaje, una escritura a base de sonidos me garantizaban un logro no para los que lo oían, si no para mí. Había escrito otro librito, esta vez, diferente.
 
                





 Nelly González



















Aparecer de otro modo

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